jueves, 21 de marzo de 2019

eleatas

Los eléatas

En la antigüedad se creía que la filosofía de Heráclito era una reacción
contra las ideas de Parménides (540-470 a. C.). Ahora la opinión predominante
es la contraria, la escuela eléata fue una reacción contra la filosofía de Heráclito.
Los eléatas intentaron refutar la idea de que “todo fluye” y afirmaron lo
contrario: nada cambia, el movimiento es sólo una ilusión. Estamos ante un
buen ejemplo del carácter dialéctico de la evolución del pensamiento humano y
de la historia de la filosofía en particular. Su desarrollo no sigue una línea recta,
se desarrolla a través de la contradicción, se propone una teoría y ésta a su vez
es negada por su contraria, hasta que de nuevo otra teoría la niega, y a veces, el
proceso regresa al punto de partida. Sin embargo, esta aparente regresión a las
viejas ideas no significa que el desarrollo intelectual sea un círculo cerrado.
Todo lo contrario, el proceso dialéctico nunca se repite de la misma forma, el
proceso científico de controversia, discusión y constante revisión de postulados,
a través de la observación y experimentación, ayudan a profundizar nuestra
comprensión y nos acercan a la verdad.
Elia (o Velia) era una colonia griega del sur de Italia fundada en el año 540
a. C. por emigrantes procedentes de la invasión persa de Jonia. Según la
tradición, la escuela eléata fue fundada por Xenófenes. Sin embargo, no está
clara su relación con la escuela, su contribución se vio eclipsada por sus más
destacados representantes, Parménides y Zenón (460 a. C.). Mientras que los
pitagóricos abstraían de la materia todas las cualidades excepto el número, los
eléatas dieron un paso más, llevaron el proceso a su extremo, establecieron una
concepción completamente abstracta del ser, lo despojaron de todas las
manifestaciones concretas, excepto su existencia desnuda. “Sólo es el ser; el no
ser (se convierte) no es”. Un ser puro, limitado, inmutable, sin características
distintivas, ésta es la esencia del pensamiento eléata.
Esta visión del universo está diseñada para eliminar todas las
contradicciones, toda la mutabilidad y todo el movimiento. Dentro de su marco
de referencia, es una filosofía consistente, sólo hay un problema, que entra
directamente en contradicción con toda la experiencia humana. Nada de esto
preocupó a Parménides. Si el entendimiento humano no puede comprender
esta idea, pues peor para el entendimiento humano. Zenón elaboró una famosa
serie de paradojas con la intención de demostrar la imposibilidad del
movimiento. Según la leyenda, Diógenes rebatió las ideas de Zenón
sencillamente andando por una habitación. Pero cuantas generaciones de
lógicos se han formado en las ideas de Zenón, ideas difíciles de resolver en
términos teóricos.
Hegel afirma que la intención real de Zenón no era negar la realidad del
movimiento, sino extraer la contradicción presente en el movimiento y la forma
en que se refleja en el pensamiento. En este sentido, paradójicamente, los eléatas
también eran filósofos dialécticos. Hegel intenta defender a Zenón de la crítica
de Aristóteles con las siguientes palabras:
“La cuestión no es que exista el movimiento; la existencia del
movimiento es sensorialmente tan cierta como que hay elefantes; Zenón
no niega el movimiento en este sentido. Zenón hace referencia a su
realidad. El movimiento, se considera incierto porque su concepción
supone una contradicción; lo que quiere decir es que no se puede predecir
el Ser verdadero” (Hegel. History of Philosophy. Vol. 1. p. 266. En la
edición inglesa).
Para contrarrestar el argumento de Zenón no basta demostrar la existencia
del movimiento como lo hizo Diógenes. Es necesario partir de sus premisas,
agotar el análisis del movimiento y llevarlo hasta sus últimas consecuencias,
hasta el punto en que se transforme en su contrario. Ese es el auténtico método
de razonamiento dialéctico, no basta con afirmar lo contrario y menos aún
recurrir a la caricatura. La realidad es que las paradojas de Zenón tienen bases
racionales y no se pueden resolver con el método de la lógica formal, sólo se
pueden resolver de una forma dialéctica.

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